Misión de recolección

Las misiones de recolección de rocas del cinturón de asteroides estaban reservadas para los reclutas como Caet, novatos recién desempacados de la academia interlunar que no eran familiares ni amigos de ningún comandante importante.

La estación de investigación militar del cinturón de asteroides externo funcionaba como primer bastión en el caso de un ataque, aunque hasta ese momento nunca se ha registrado ninguna actividad fuera del sistema, por lo que se usaba también como centro de investigación de los miles de asteroides que giraban en él.

La nave seguía la ruta pre-cargada por el sistema de posicionamiento, los diferentes puntos marcados en el mapa indicaban rocas de interés de los investigadores y aunque las naves podían hacerse cargo de la recolección sin necesidad de un humano, siempre se asignaba a alguien que estuviera sentado en la cabina en caso de emergencia, lo cual como era de esperarse no ocurría tan seguido.

Caet tenía a su lado la tablet que había subido sin que nadie se diera cuenta, los videojuegos y películas harían más soportable el estar viendo como la nave aceleraba y desaceleraba cada vez que pasaba de una roca a la otra.

La ventana de la cabina proyectaba lo que correspondía a la vista de frente de la nave, el movimiento giratorio responsable de la gravedad hacía imposible el uso de ventanas reales, pero la vista era bastante acercada a la realidad. Frente a él no había nada más que polvo y rocas, que en su conjunto creaban el segundo cinturón de asteroides del sistema planetario. Muy pocas personas se podían permitir un viaje hasta ese lugar, estaba restringido por ser muy peligroso para naves comerciales y turísticas, era considerado territorio interlunar por lo que ningún satélite podía reclamarlo como suyo y la protección y vigilancia corría a cargo del comité Kumporiano, del cual Caet formaba parte en cierta forma.

La nave se detuvo una vez más frente a un conjunto de piedras, Caet miró el avance de la misión, ésta era la muestra 37 de 82 por hacer, lo que significaba que todavía tendría un par de horas antes de poder regresar a la estación. Ésta misión le otorgaría suficientes kilómetros y horas de vuelo para poder pedir el ascenso que tanto había esperado, lo que lo alejaría para siempre de misiones sin sentido como recolección de piedras.

El sistema emitió el sonido correspondiente a que había terminado de recolectar la muestra y sintió la nave acelerar una vez más. Tomó su tablet que reposaba a su lado para buscar algo en que entretenerse hasta la siguiente estación cuando sintió un movimiento brusco que casi lo hizo tirar el dispositivo. El vehículo se había detenido por completo pero el mapa de la misión mostraba que todavía faltaba para llegar al nuevo punto de recolección.

Caet dejó la tablet a un lado mientras buscaba algo que le indicara que había sucedido en el Sistema de Navegación Asistida, la ruta no había cambiado y la navegación era la correcta, tenía suficiente combustible para terminar la misión y la reserva para caso de emergencias, y no parecía haber ningún problema con algún elemento de la nave.

—Sina, ¿podrías darme información de lo que está sucediendo?—dijo dirigiéndose a la computadora que escuchaba y controlaba todo lo que sucedía en la nave.

—Anomalía detectada—le respondió una voz casi natural, pero con un pequeño acento mecánico que delataba su procedencia— , hay un cuerpo no identificado moviéndose a una distancia considerada como preventiva, como parte del protocolo se han desactivado los medios de comunicación y se procederá una vez que la tripulación tome una decisión del curso a seguir o el riesgo haya sido identificado o anulado.

—¿Cuerpo no identificado? ¿A qué te refieres?

—Un cuerpo no identificado podría ser una nave, un cuerpo estelar con materiales desconocidos o algún otro elemento que no haya sido identificado en el mapa de la navegación o por algún otro vehículo del sistema.

Miró a través de la ventana pero todo parecía tan inerte como siempre, las rocas y asteroides del cinturón giraban lentamente a su propio ritmo alrededor de él, pero no identificaba ningún movimiento inusual.

—¿Podría ser un error?

—No, la velocidad del cuerpo identificado así como la posición del mismo han sido constantes en los últimos 30 minutos, el margen de error es muy pequeño.

—¡Treinta Minutos! ¿Quieres decir que hay algo allá afuera desde hace media hora y se te ocurre decírmelo hasta este momento?

—El protocolo indica que se informe la tripulación hasta que el objeto no identificado se haya marcado como tal y se encuentre dentro del rango preventivo.

—¿De cuánto estamos hablando?

—El rango preventivo contempla un radio de 200 kilómetros en los tres ejes.

Hizo los cálculos mentales, si bien 200 kilómetros era suficiente para no poder distinguir una nave, cualquier movimiento diferente al de las rocas resaltaría claramente en el panorama que tenía en frente.

—¿Cuál es el protocolo a seguir?

—Una vez que el objeto ha sido identificado las comunicaciones no indispensables de la nave son cerradas hasta que se activen de manera manual o el objeto entre en un rango considerado peligroso. Como éste es un viaje tripulado, no se realizará ninguna acción hasta que la tripulación haya decidido el curso a seguir.

—Y por tripulación te refieres a mi, ¿cierto?

—¿Quieres que te de una lista de los tripulantes de la nave?

—No Sina, sé quienes son los tripulantes de la nave. Sólo hay espacio para cuatro personas y estoy yo solo, no es necesario.

—Ok, no te daré la lista de los tripulantes. Esperaré a que me indiques el siguiente paso a seguir.

Miró nuevamente el mapa de navegación, la ruta seguía definida pero el punto que indicaba su posición se había detenido por completo, la nave era pequeña así que probablemente lo que estuviera allá afuera tendría las mismas dificultades que él para encontrarlo, por el momento estaba a salvo, lo único que podría delatarlo sería una señal enviada incorrectamente.

—Caet, la situación ha cambiado—dijo la voz con un tono que no indicaba si el cambio era para bien o para mal.

—¿En qué sentido?

—Se ha identificado el objeto como una nave tripulada, la distancia entre la nave y nosotros se ha reducido, encontré rastros de actividad biológica dentro y alrededor de ella, por lo que puedo afirmar que es una nave tripulada.

Caet titubeó por un segundo.

—¿Una nave de la estación?

—Ninguna ruta de la estación se encuentra en este cuadrante Caet, y no he recibido ninguna información de vuelos que hayan salido hacía nuestra ubicación en las últimas horas. No identifico la nave como nuestra.

Caet soltó una maldición para si mismo, una nave tripulada no podía significar muchas cosas en el cinturón de asteroides. Las rocas y asteroides eran populares entre los carroñeros del sistema, los minerales dentro de ellas eran difícil de encontrar en los satélites por lo que sus precios en cualquier mercado negro valían el riesgo de llegar hasta ahí. Buscar carroñeros era parte del día a día de la estación espacial y aunque se hacían un par de detenciones cada mes, era difícil encontrarlos, sus naves normalmente eran pequeñas, con una tripulación apenas suficiente para hacerlas funcionar y así poder cargarlas de los minerales extraídos.

—Muy bien Sina, probablemente sean carroñeros extrayendo minerales. ¿Podrías confirmar si hay algún taladro activado?

—Lo siento Caet, no tengo forma de saber eso.

—¿Crees que sean carroñeros?

—Mis cálculos indican que hay una alta probabilidad de que sean carroñeros.

Su mirada estaba perdida en la ventana, todo se veía tan tranquilo como si no hubiera ningún peligro ahí afuera, pero de cierta manera la imagen no era la misma, ahora la vastedad enfrente de él lo miraba amenazante y le generaba una ansiedad que no estaba ahí antes. Detrás de cualquiera de esas rocas podía estar la nave que el sistema había identificado, podría ser incluso que su sistema les haya alertado de su existencia, en ese caso estaría en graves problemas.

—Sina, ¿cuáles son mis opciones?

—Podríamos cambiar el curso de la misión y tratar de evadir el vehículo no identificado.

—Carroñeros Sina, llámalos carroñeros.

—Anotado Caet, carroñeros.  Podríamos enviar una señal de ayuda a la estación con nuestra ubicación y el rango posible de la ubicación de los carroñeros.

—¿Cuánto tiempo tardaría en llegar una nave de apoyo?

—A nuestra posición actual 38 minutos.

—Continúa.

—Podríamos activar el escape silencioso y regresar a la estación.

—¿Cuánto tiempo tomaría eso?

—Aproximadamente cuatro horas, no podríamos utilizar una velocidad de crucero hasta que salgamos del rango preventivo. Esas son todas las posibilidades enlistadas en mi sistema, si tienes alguna que no haya sido programada se podría analizar la posibilidad.

Caet soltó un resoplido y se dejó caer más en la silla. Sólo los zumbidos de los dispositivos electrónicos y el constante ruido del reciclador de aire interrumpían el silencio que reinó en la nave.

Miró el mapa una vez más, más de la mitad de los puntos de recolección seguían marcados como incompleto, la barra de progreso de la misión mostraba un amarillo 46%, el color que indicaba que la misión no entraría a su expediente de viajes, se marcaría como misión incompleta y no podría volver a navegar hasta dentro de un mes, lo cual le haría perderse la oportunidad de regresar a casa para pasar las noches rojizas con su familia.

—¡Maldita sea!—grito mientras golpeaba con las manos los reposabrazos de su asiento.

—¿Has tomado una decisión Caet?

—¡No Sina! ¡No he tomado ninguna decisión! Estamos jodidos, nos falta más de la mitad de los puntos de recolección y esos putos carroñeros están ahí afuera dispuestos a lo que sea.

—Noto un poco de tensión en tu voz, ¿deseas que vuelva a reproducir música de fondo?

—No Sina, no quiero nada de música de fondo.

Se presionó las sientes con la cabeza mientras miraba el piso repasando sus opciones, el constante zumbido del reciclador de aire le recordaba que el tiempo estaba pasando; sabía que los carroñeros ya tendrían aviso de que estaba él ahí y si su nave era lo suficientemente avanzada podrían saber que era el único tripulante de su misión. Aunque hacía mucho tiempo que no había ningún accidente fatal de algún recluta recolectando rocas, los accidentes nunca se pueden predecir y pasarían horas antes de que alguien se diera cuenta de que no regresaría.

—Sina, ¿puedes ubicar la nave de los carroñeros?

—Podría reducir la zona en la que podrían encontrarse a unos cuantos kilómetros Caet, sería suficiente para enviar la posición de los carroñeros a la base mientras esperamos la ayuda.

—Nada de eso Sina, activa el modo manual del cañón de plasma y cambia la ruta hacia la zona que mencionaste.

—Una disculpa Caet, pero la activación del sistema de defensa de la nave necesita ser confirmado, ¿estás seguro que deseas activar el modo de defensa de la nave?

—No nos vamos a defender Sina, vamos a atacar.

—Confirmado.

El mapa frente a él cambió, los puntos de las rocas que faltaban por completar desaparecieron así como toda la información del progreso de la misión. En cambio indicadores de velocidad, posición y carga de los cañones tomaron su lugar mientras el mapa se redujo a una sola línea recta que unía la nave con un sector a unos 100 km de ellos, un cuadro indicaba la zona en la que posiblemente se encontraran los carroñeros.

—Caet, tengo que comunicar a la base que se ha activado el modo de defensa de la nave.

Caet miró su reloj, entrar en combate necesitaba la confirmación de un superior en caso de que existiera comunicación directa con la base, si Sina se conectaba a la red entonces desactivaría todas las armas y su comandante lo haría regresar con un castigo esperándolo en la estación, como ya le había sucedido antes por haber activado el cañón gracias a su aburrimiento.

—Sina, no podemos arriesgarnos a que los carroñeros descubran nuestra posición, bloquea las comunicaciones con la estación hasta nuevo aviso.

—Entendido Caet.

Las rocas que giraban en la ventana desaparecieron rápidamente mientras sentía que la aceleración de la nave lo empujaba contra su asiento. En el mapa de control la distancia entre él y la zona de los carroñeros se hacía cada vez más corta. Sus manos empezaban a sudar mientras sujetaban fuertemente la palanca que controlaba el cañón.

Unos minutos después sintió como la nave se empezaba a detener y la presión que lo mantenía en su asiento se aligeraba. El escenario de la cabina no era muy diferente al anterior, rocas girando y algunos asteroides siguiendo sus propios ritmos de rotación, a diferencia del anterior había uno de ellos que era un poco más grande que los demás, con una forma más cercana a una esfera que los demás asteroides, el mapa lo identificaba como AE-32i y se mostraban sus dimensiones y otra información recolectada por misiones como la suya.

—¿Dónde están cabrones?—dijo Caet mientras movía el control del cañón para hacer la nave girar alrededor de su posición—. Sina, ¿puedes reducir el tamaño de la zona donde podrían estar los carroñeros?

—Necesito recolectar un poco más de información para darte una ubicación más exacta Caet, tardará tres minutos más.

No tendría tanto tiempo, la velocidad del viaje que lo llevó hasta ahí era más que suficiente para que hasta los radares más antiguos lo detectaran. Si los carroñeros estaban cerca ya sabrían casi con exactitud su posición.

Cerca del asteroide más grande de la zona pudo ver una sombra casi imperceptible moviéndose a lo lejos, giró rápidamente la mira de la nave sólo para ver como un rayo de plasma pasaba justo en frente de él.

La ausencia de ruido le confirmó que no había habido ningún impacto. Era raro, sabía que los cañones de plasma eran increíblemente ruidosos, pero en el vacío del espacio no había forma alguna de escuchar nada, si el proyectil no impactaba directo en la nave, sólo se podía saber visualmente lo que había pasado.

—Caet, eso paso a unos pocos metros de distancia de nosotros, tengo una posición casi exacta de la nave, ¿deseas que active la mira automática del cañón?

—No Sina, yo me hago cargo.

El mapa del tablero cambió, el cuadro había desaparecido y un pequeño punto rojo parpadeante indicaba la posición de la nave desconocida, la etiqueta del punto era “Carroñeros”, sin duda Sina se había tomado muy en serio la orden que le había dado.

La mira del cañón indicaba también la posición relativa de la nave enemiga, por lo que era más fácil localizarlos. Giró la nave hacia el asteroide y volvió a ver la nave, ahora más grande rodeada de rocas que flotaban alrededor de un taladro que estaba desactivado.

Del frente de la nave vio como un pequeño punto verde se hacía cada vez más grande hasta que algo salió disparado a su dirección. La nave se sacudió fuertemente a la izquierda y una vez más no escuchó ningún impacto, Sina estaba haciendo su trabajo así que era el turno de Caet de hacer lo mismo.

Apuntó a la nave y presionó el gatillo, sintió una vibración en la nave y después un pequeño jaloneó seguido de un rayo de luz roja que se estrelló pasó entre la nave y el asteroide.

—Mierda, ¿qué tan lejos estuve Sina?

—Mis datos me indican que fallaste por varios kilómetros de distancia, no hubo ningún movimiento evasivo.

Soltó una maldición, deseando haber puesto más empeñó en las clases de tiro simulado en la academia.

Nuevamente vio como la nave enemiga disparaba y fallaba gracias a los movimientos evasivos de Sina. Apuntó y jaló el gatillo una vez más, pero la nave de los carroñeros se movió antes de que el rayo de plasma impactara en ellos.

Hubo un par de intercambios más, pero estaba claro que las naves estaban más que preparadas para evitar el fuego de la otra. Caet miró el mapa, el circulo rojo seguía parpadeando al lado del punto marcado como AE-32i.

—Sina, cambia el objetivo de disparo. Apunta al asteroide AE-32i.

—Cambiando el objetivo de disparo.

La mira del cañón dejó de indicar la posición de los carroñeros para ahora resaltar la forma del asteroide, el recluta anterior a él había hecho un buen trabajo de identificación, pudo ver con mejor detalle que lo que parecía una esfera a simple vista era en realidad una forma menos uniforme con una protuberancia a un lado.

Movió la mira con su mano sudorosa hacía la protuberancia y disparó, al mismo tiempo sintió una sacudida de Sina para evitar el nuevo intento de los carroñeros de golpearlo seguido de un ruido sordo al fondo de la nave. Una alarma empezó a sonar y un símbolo de alerta apareció en el panel de control.

—¿Sina?

—Mis cálculos no contaban con que hicieras el disparo en ese momento Caet, nos han golpeado en uno de los propulsores secundarios, espera movimiento reducido y un sistema de reacción más lento. Tendré que hacer diferentes pruebas para poder ajustar mis cálculos a los propulsores que no se vieron dañados.

Sintió como la boca se le empezaba a secar mientras empezaba a tamborilear con su pierna izquierda. Volvió a mover la mira y apretó el gatillo cuando tenía al asteroide justo en el punto que deseaba.

Frente a él vio la explosión generada por el impacto en el asteroide, pero no había sido suficiente para desprender la protuberancia. Pudo ver la nave enemiga haciendo algunas maniobras mientras rocas salían disparadas del asteroide.

Esperó a que el cañón se cargara nuevamente, a lo lejos pudo ver que la nave de los carroñeros había terminado sus movimientos evasivos y pudo ver el cañón disparando una vez más. Jaló su gatillo casi al mismo tiempo que Sina hizo el movimiento evasivo del nuevo disparo enemigo.

Frente a él la irregularidad del asteroide se desprendió y salió disparada hacia la dirección de los carroñeros seguida de miles de pedazos del asteroide, vio como la nave enemiga empezó a hacer varios movimientos para evadir los impactos pero era imposible.

—Sina, cambia el objetivo de disparo a los carroñeros nuevamente.

—Cambiando el objetivo de disparo a los carroñeros.

Un rectángulo indicaba aproximadamente la posición de la nave enemiga, una vez más movió el cañón y jaló el gatillo.

La explosión fue breve, vio como el fuego salió expedido desde la nave hacia todas partes hasta desaparecer rápidamente en el vacío del espacio. El punto rojo que indicaba a los carroñeros en el mapa desapareció.

—Caet, puedo confirmar que la nave no identificada ha sido destruida.

—¡Sí! ¡Woohoo!

Caet empezó a tirar puñetazos al aire y a gritar en su asiento, su frente y sus manos seguían brillando por el sudor, pero su respiración se empezaba a tranquilizar.

—El sistema secundario de propulsión parece no tener ningún problema grave Caet, ¿quieres que fije la ruta de regreso a la base?

—No Sina, reanuda la recolección de muestras, tenemos una misión por cumplir.

—Entendido Caet, comunicaré de lo sucedido a la base y que reanudaremos la misión de recolección.

El mapa volvió a mostrar los puntos faltantes de recolección así como el progreso de la misión. Una notificación le indicaba que el mensaje había sido enviado.

Tomó su tablet del piso y la desbloqueó, pero la voz de Sina volvió a interrumpirlo.

—Caet, hay una llamada entrante de la estación.

Levantó la mirada para ver el nombre del que llamaba, Comandante Darej Berze. Dejó la tablet rápidamente a un lado y tragó saliva antes de contestar.

—Sí, comandante.

—Recluta, tenemos informes que activó el modo de defensa de la nave, hizo uso del cañón y entró en conflicto directo con una nave no identificada.

—Así es comandante—dijo mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro.

—Como recluta tiene estrictamente prohibido tomar ese tipo de decisiones Caet.

—Sina dijo que la decisión de que hacer estaba a cargo de la tripulación, y yo era el único tripulante.

—Eso no le da la opción de tomar una decisión de esa manera, los reclutas tienen que regresar a la estación en un escape silencioso si no es posible contactar con alguna nave de ayuda.

—Pensé que la situación podría prestarse a una excepción.

—Pues pensó mal recluta, termine su misión pendiente y cuando regrese lo estaré esperando para platicar su castigo.

—Entiendo comandante.

—Y recluta, fuera de protocolo, que bueno que les dio su merecido.

Escuchó el click del fin de la llamada mientras la nave reanudaba su misión, sonrío para si mismo y tomó la tablet una vez más. Todavía tendría tiempo de ver una película.

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